Una cosa que me llama la atención del apóstol Pablo es su profunda preocupación por marcar la diferencia, en lugar de limitarse a defender un punto de vista. Es evidente que Pablo tenía una sólida formación en la religión judía y, sin duda, había muchas creencias y puntos de vista en los que creía firmemente. Si alguna vez has leído el Antiguo Testamento, SABES que a un israelita se le erizaba el vello ante la sola idea de los ídolos. Quizá recordaban aquel: «No te harás ídolos tallados…» Con estos antecedentes, Pablo hace algo que no muchos cristianos judíos habrían hecho. Pablo decidió que, en lugar de insistir en su punto de vista el, ¡marcaría la diferencia!
Lucas narra una maravillosa escena de Pablo en Atenas en Hechos 17:16-34. En este pasaje, Lucas señala: «Mientras Pablo los esperaba en Atenas, se sentía profundamente turbado por todos los ídolos que veía en toda la ciudad». Pablo toma una decisión importante en este momento. Decide no insistir en su punto de vista sobre todos los ídolos que ve. Mas bien, utiliza los ídolos como una oportunidad para llevar a Cristo a los atenienses. Reflexiona y piensa en los puntos que tiene en común con ellos. Y finalmente consigue una gran oportunidad para dirigirse a una gran audiencia ante el concilio superior de Atenas.
Pablo construye tres puentes para conectar a su audiencia consigo mismo:
1. Los elogia por ser religiosos.
2. Habla del Dios desconocido.
3. Apunta a sus poetas al decir: «Somos descendientes suyos».
Así pues, esto es en lo que tú y yo necesitamos pensar. ¿Somos propensos a juzgar cuando vemos a personas haciendo cosas malas, o nos tomaremos el tiempo para encontrar puntos en común y utilizarlos como una oportunidad para llevarles a Jesús?
Cuando ves a una persona sin hogar, ¿quieres dar una lección o marcar una diferencia en su vida? Cuando ves a alguien que no asiste con frecuencia a la iglesia, ¿lo «descartas» o intentas marcar una diferencia en su vida? Cuando alguien está luchando contra algún pecado, ¿lo juzgas o marcas una diferencia en su vida?
Marcar una diferencia es difícil; lleva tiempo; y requiere invertir en la vida de las personas. Estoy bastante seguro de que así es como vivió Pablo su vida y estoy convencido de que así es como vivió nuestro Señor Jesús con las personas que se cruzaron en su camino. La pregunta que debemos hacernos tú y yo es: «¿Elegiré el camino fácil y daré una lección, o dedicaré tiempo a marcar la diferencia?»
Andy Weeks (Traducido por Bryan Echegoyen) © CDMI